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Los niños de la inteligencia artificial: cómo la tecnología define a la generación Alfa

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La interacción diaria con tecnologías como la inteligencia artificial cambia la educación y la vida social y cultural de la primera generación plenamente del siglo XXI, los nacidos desde 2010. Pero junto con el salto en el acceso y el uso de herramientas digitales, se abre una brecha sin precedentes.

Willy tiene dos tabletas: una con protector verde y otra con protector azul. Una de las tabletas debe estar siempre en proceso de carga de la batería, porque para él esa pantalla tiene la misma materialidad perenne de la piscinita pelotero que le encanta. Si la tableta con la que juega se queda sin batería, el niño se acerca al adulto que tenga a mano, se la extiende y le pide la otra: “¡Vede!” o “Sul”. La piscinita pelotero está siempre ahí, y la pantalla también, pasando de una tableta a la otra.

Willy nació dos semanas antes de que la pandemia de COVID-19 llegara hasta la ciudad donde vive: en su biografía queda esa marca de contacto temprano con un gran acontecimiento global. Pero antes de entrar a la escuela ya ha vivido otro: en noviembre de 2022 OpenAI presentó públicamente su plataforma de inteligencia artificial (IA) generativa y aceleró la popularización de esta tecnología.

Esos hechos hacen de Willy un niño típico de la generación Alfa, la primera que crecerá no ya como nativa digital sino como integrada a las habilidades de generación de los modelos preentrenados como ChatGPT, Claude, Gemini, Perplexity o Bing AI. La inteligencia artificial será parte de su educación, de su cuidado de la salud, de su socialización.

Y si Willy, que vive en una economía desarrollada, hubiera nacido en un país pobre, se encontraría en el extremo opuesto de la mayor brecha digital hasta el momento, con consecuencias difíciles de estimar.

ChatGPT es la tecnología que más velozmente se masificó hasta el momento: el teléfono demoró 75 años en llegar a 50 millones de personas y Facebook, menos de cuatro; Twitter tardó más de cinco años en llegar a 100 millones, y el chatbot de OpenAI, dos meses. Si desde la imprenta la tecnología ha moldeado a las generaciones más que algunos eventos históricos, quizá con excepciones como las guerras mundiales, es difícil imaginar que los niños de la inteligencia artificial sean la excepción.

La generación Alfa crece entre dispositivos tecnológicos, con la inteligencia artificial como nuevo elemento. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estos niños, la generación Alfa, según la clasificación del consultor australiano Mark McCrindle, no sabrá qué era un pager, ni la guía amarilla, ni el Blackberry, ni las tarjetas bancarias ni MySpace, pero será la más numerosa hasta el momento. Nacidos entre 2010 y 2025 (los más grandes entran en la adolescencia, los más jóvenes ni siquiera son proyecto hoy), llegarán a casi 2.500 millones de personas.

¿Qué impacto tendrá en los niños la crianza con IA?

“Todas las transformaciones surgidas para mejorar las capacidades y las percepciones humanas, para expandir los sentidos, han tenido un impacto enorme en los seres humanos, y esta tecnología también lo va a tener, con seguridad. Enorme”, subrayó el psiquiatra y psicoanalista Harry Campos Cervera. Y esa enormidad, estima, tendrá dos direcciones muy diferentes.

“Creo que va a tener un impacto muy positivo en la expansión de la inteligencia. Hay gente que piensa que nos va a atrofiar la inteligencia pero, al contrario, creo que así como el microscopio ayudó a que la vista se expanda, y esta expansión permitió que los seres humanos sacáramos conclusiones enormes sobre cosas que antes no podíamos siquiera imaginar —por ejemplo, el microscopio electrónico permitió el desarrollo de la biología molecular— seguramente la IA va a expandir nuestra inteligencia de una manera que todavía no podemos imaginar”.

Campos Cervera habló, como ejemplo reciente, del empleo de IA en medicina, que actualmente asiste a los profesionales de la salud en tareas desde el diagnóstico —en el análisis de estudios de imágenes como resonancias magnéticas— hasta la investigación de nuevas drogas.